¿Privacidad? No es un lujo. Es supervivencia. Teléfonos intervenidos, rastreo por GPS, cámaras manipuladas a distancia, malware espía silencioso… La vigilancia ya no es cosa de películas. Gobiernos, corporaciones y actores maliciosos tienen acceso a tecnologías que pueden monitorear cada paso, cada llamada, cada movimiento.